Todavía es de día en Delft, dentro de dos semanas mi ciudad de residencia por un año (al menos), y he de decir que ha sido un día perfecto. Estoy realmente contento y feliz de poder venir a esta ciudad tan bonita, agradable y hogareña.

Nada más llegar hemos conocido a mis futuros (en dos semanas) compañeros de trabajo, y nos han arropado muy amablemente en todo lo que hemos tenido que hacer hoy(incluida visita a Rotterdam de mi novia, que finalmente ha conseguido trabajo en un estudio de esta ciudad).

El complejo en el que voy a trabajar de aquí a dos semanas es una antigua nave industrial con espacios reconvertidos a salas con sofás ¡e incluso un futbolín!, con vistas al verde que aquí es muy común, y muy cerca de la Universidad Tecnológica de Delft, una especie de jaula de startups.

El día empezaba nuboso pero finalmente se ha abierto y el centro de Delft era un bullicio de gente de muchas nacionalidades, estudiantes y gente autóctona y de otras culturas que han salido a tomarse una cerveza. Mi impresión de esta ciudad es todo positiva, una ciudad tranquila, alegre y en la que la gente vive a otro ritmo, disfrutando quizás más de las cosas en su día a día, algo que realmente buscaba con este cambio además de otras cosas.

El domingo vuelvo para Madrid para mis últimas dos semanas de trabajo en Gigas, pero si os digo la verdad yo me quedaría ya en esta bonita ciudad de canales. :-)