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Si alguien me pregunta qué es lo mejor de tener una empresa diría sin dudarlo que son las personas con las que te cruzas. Especialmente las personas que deciden trabajar contigo, darte su confianza y su profesionalidad porque creen en lo que hacemos. Ese grado de confianza, de cercanía depende siempre de dos partes, pero el mayor pilar en esa relación empresarial debe basarse en la confianza.

Confianza para trabajar cuando quiera, donde quiera y organizarte tus objetivos y tu trabajo.

Llegar a un grado de confianza tal también implica un interés constante por las personas que trabajan contigo y un énfasis importante de transparencia. Herramientas como las entrevistas periódicas 1-1 y de feedback personal como Nailted ayudan a mantener ese canal siempre abierto.

Por eso cuando alguien se va puede llegar a ser más doloroso. Basando la relación en la confianza y en la cercanía con las personas hace que haya una probabilidad fuerte de que te toque la patata, que se haga más personal. Cuando alguien se va lo que queda por hacer es desearles lo mejor y estar agradecidos por ellas, también recoger el feedback que te haga poder mejorar en un momento como ése.

Hay muchas maneras de irte pero creo que la empresa siempre tiene que hacer el máximo esfuerzo por demostrar el cariño y el tiempo que esa persona ha dedicado y seguir construyendo una cultura positiva y optimista alrededor de las personas que una vez te hicieron el honor de confiar en tí.